domingo, 29 de marzo de 2015

El comportamiento online

Se que a muchas mamás les aterran las redes sociales. No quieren oír de Facebook, Instagram, ni nada que se les parezca. Para mi gusto son un poco paranoicas, les aterra pensar que otros sepan lo que hacen, quieren ser muy privadas y por supuesto lo que menos quieren es que sus hijos sean parte de semejante película tan aterradora. Respeto su posición, claro, cada quien tiene derecho a decidir si quiere tener un perfil, o publicar o lo que sea. A a mi, en los personal, me encanta esta tecnología que me acerca a la gente y me permite compartir. Pero con respecto a sus hijos, créanme que esa negación no les ayuda. Tratar de ser diferente o que su hijo vaya contra la corriente, cuando todos los jóvenes lo hacen, para un adolescente lo creo muy complicado. Lo que termina sucediendo y lo he visto, es que los niños lo hacen a escondidas de sus padres, sin ninguna supervisión y guía y eso me parece aun mas aterrador.

Para continuar con el tema de Onadis de este blog la semana pasada,  déjenme les cuento una historia de hace un par de años, cuando mi hija tenia 15 y estábamos mirando unas casas que estaban a la venta. Entramos a una a una y había allí un muchacho de su edad, cuando lo vio mi hija me contó a que escuela iba, como se llamaba la novia, que le gustaba el tenis  y que era primo de no se quien. Pero cuando lo tuvo cerca, no lo saludó. Pensé que era tu amigo, le dije. A lo que contestó: no, lo vi solo alguna vez en una fiesta, no hablamos, pero soy su amiga en Facebook. Circunstancia que me hizo ver una realidad muy diferente a la mía. Hoy en día la carta de presentación de los muchachos son las redes sociales. Lo que dicen, postean, comentan y publican es lo que los presenta al mundo.  ¿Terrible? No necesariamente. Diferente diría yo. Puede tener de bueno y de malo. De esa manera se conocen mejor y encuentran gente mas a fin, por ejemplo; pero claro que también puede resultar peligroso. Pongamos el ejemplo de una una niña que decide liberarse y presentar al mundo un perfil que quizá no sea el real, sino algo fantasioso, inspirado en películas o que se yo, porque claro es normal que los adolescentes que están buscando su identidad, fantaseen un poco y entonces en  su perfil escribe cosas como "sexo, drogas y alcohol" para verse muy "cool" como dicen ellos, puede que sus amigos cercanos sepan que ella está bromeando, pero qué pasa con el resto de supuestos "amigos" que son solo conocidos a quienes encuentra en las fiestas. Cómo la van a ver? Pero por que nadie la hace caer en cuenta, piensa uno. Y  ¿ donde están los papás? Ahh... es que no tienen Facebook y no quieren saber nada de eso...

Pero también está el otro extremos, los que  están demasiado enganchados en su propio Facebook. Los que estamos muy ocupados en nuestro propio mundo digital, porque eso también puede pasar. No damos buen ejemplo porque no soltamos el celular entre conferencias de trabajo, emails, y nuestro propia vida social online, y entonces tampoco tenemos tiempo para revisar las de nuestros hijos.

Pero ademas por supuesto que no puedo predicar, porque estar al tanto de todo lo que hacen los niños online es prácticamente imposible. Hace poco, por ejemplo, me enteré que mi otra hija, la de 13 años tenia una cuenta de Ask Fm, una red que sí me parece un tanto peligrosa. La idea allí es que los muchachos pueden preguntar cualquier cosa y la gente les contesta de manera anónima... Mirando nada mas por encima, encuentra uno los comentarios mas ofensivos y horribles sobre los demás, cosas insultantes, que por supuesto atacan la autoestima de cualquiera. Horrible. Lo triste es que claro, aun los niños o niñas mas buenos, en este medio anónimo se pueden volver los mas terribles, porque están experimentando y no miden las consecuencias de sus palabras. Oyen hablar mucho del bullyn o matoneo, pero no saben diferenciar entre lo que es chistoso y lo que es bully.  Lo que no se atreven a decir en persona lo hacen por medio de este mensaje anónimo que envalentona al más cobarde. Triste y difícil. Por lo tanto prohibí a mi hija la aplicación, explicándole los peligros y ella estuvo de acuerdo, pero me asegura que su mejor amiga la usa.

Y otra cosa: Si la popularidad se mide en la cantidad de likes que alcanzan por un post o por una foto que publican,  ¿ Qué son capaces de hacer por obtener los codiciados likes?: chistes, poses, comentarios, o lo que sea.  ¿ Se han vuelto egoístas y egocéntricos por las famosas selfies? ¿ cuantas se toman al dia?

¿Y qué hacer entonces frente a todas estas nuevas aplicaciones y redes sociales que aparecen día a día y que están al alcance de nuestros hijos? ¿ Volverse detectives, comprar aplicaciones que los persiguen y espiar en sus teléfonos y computadoras? Se me hace insultante y desgastante. Mi regla es: online o en texto no se dice nada que no seas capaz de decir en frente de la persona. Y trato de mantenerme informada para poder conversar con ellas. Respetar su espacio, si, pero aconsejar cuando  se de el momento Recomiendo mucho un sitio web: https://www.commonsensemedia.org/, un lugar con buenos consejos sobre todo lo que tiene que ver con medios y nuestro hijos.

Y ustedes, qué hacen? Como manejan este tema?



martes, 24 de marzo de 2015

OMG!! Hay otros mundos

Por Onadis Rico

“A veces eres muy naíf mamá… típica frase de mi adolescente hijo cuando no puede creer que no sepa “algo” que a todas luces es “obvio”, según él.

Bueno, tampoco soy taaaan ingenua. Pero he de confesar que me sorprendió encontrarme con un canal de él en Youtube!.. ¿Por qué? Porque él no es sociable y se comporta como un ser ermitaño (empiezo a tener mis dudas), no tiene Facebook (hasta donde sé… ya no lo puedo afirmar con certeza).

En fin. Difícil explicar lo que sentí porque es evidente que desde hace tiempo, desde que él tenía dos años para ser exacta, desde que entró a maternal, hay otro espacio de interacción del que no haces parte. Eso lo sabemos y tomamos conciencia de ello. Ahí inician a vivir y relacionarse en su primer otro mundo. Por supuesto que en esa etapa nuestras inquietudes son otras porque los hemos integrado a un espacio que decidimos y controlamos, de alguna manera, los padres.

Pero 15 años después (más bien antes para no verme tan ingenua), son los hijos quienes deciden esos espacios o mundos en los que se moverán. Y cuando nos enteramos de que ellos tienen ya una vida en el mundo del ciberespacio, nos sorprendemos… o más bien me sorprendo. Y no porque nunca la fueran a tener, No. Es que simplemente no sabes en qué momento pasó. Me doy cuenta que me alcanzó el tiempo en su carrera y si no me pongo las pilas me puede rebasar.

Y entonces, empiezan la curiosidad y las dudas a recorrer los pensamientos. ¿Estará bien si entro a su mundo?, ¿por qué no?, ¿y si encuentro algo que no quiero encontrar?, ¿y si por el contrario me gusta lo que postea y comenta?, ¿en qué otras redes sociales participará?, ¿con quiénes se relacionará?, y así, así, así.

Lo cierto es que mientras escribo voy descubriendo qué es lo que me inquietó de todo esto. Que yo no lo supiera y que no comentara o compartiera que ¡tiene otros espacios de interacción! Y lo peor es que crees que conoces y sabes de todos sus espacios: el de la escuela, el de sus amigos, el de la familia, el pequeño mundo con su hermana. Y resulta que no. Pero así es la vida, parte de esta etapa será comprender que él está construyendo sus propios mundos, de los que quiere hacer parte y del que tú no haces parte. Por eso a veces soy muy naíf, porque es obvio que ya no haces ni harás parte de todos sus espacios.